Esaú

En ocasiones la vida pone pruebas muy duras en el camino. La muerte de una persona parece que nunca toca y menos si era joven, tenía toda la vida por delante y muchas ganas de vivir.

Por circunstancias, desconocidas para casi todo el mundo, Esaú y yo perdimos un poco el contacto, pero él ha supuesto muchas cosas importantes en mi vida; vivimos un confesionario, muchas horas de exámenes en septiembre, innumerables secretos mutuos y una relación adorable con una de las personas más importantes que he tenido. Durante un tiempo nos dulcificamos las verdades y nos protegimos de reacciones diversas. Es más, sólo Dios sabe porqué se lo ha llevado y porqué dirigió, en su día, nuestros caminos en divergencia.

Yo que creo que luego hay algo más, sé que ahora estará mejor que cualquiera de nosotros y estará feliz ahí, sin su enfermedad y disfrutando de lo que viene después.

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