El hervidero

Las decisiones objetivamente equivocadas basadas en motivos políticos, estructurales, económicos o en el aire de poniente que aquel día viró a levante, suelen provocar atentados de consecuencias incalculables e improcedentes, ex lege y contra lege. Y si la diana de tal injusticia resulta ser un amigo, el delito inevitablemente provoca un hervidero interno de ideas y sentimientos revolucionarios y sindicalistas. La consecuencia, otro artista no valorado. Otro genio escondido.
Ver sus fotos es mirar el mundo a través de su calidoscopio privativo de colores nuevos y guiños invisibles. Es advertir lo inapreciable. Es sentir lo ajeno y conmocionarse con sensaciones nuevas nacidas de la imagen, esa que él ha capturado sin jaulas para regalarla al mundo.
A veces cuando voy de visita, tengo la sensación de aparcar en prohibido y esperar a que algo ocurra. Otras, sólo me parece estar leyendo sus pensamientos.
Si pudiera hoy montaría una manifestación en tu nombre y pediría un regalo para ti en mi carta. En cambio, solo puedo enviarte mi apoyo y recuerdos de cañas compartidas y conversaciones triangulares vasco-navarras en El Palmar.
No eres malagueño, pero ese no es el mensaje:

This entry was posted in Condecoraciones. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>