Coronado

Esta mañana me he levantado con mal sabor de boca. Con resaca de tabaco y sensación de mal fario. Me he levantado sola pero acompañada por su sombra a los pies de mi cama. La aparición, con la sonrisa en los labios, yo con lágrimas en la punta de las pestañas. Un poco más sola, querida desde más lejos y observada desde tan cerca que me rozaba la nariz.
Esta tarde hará un año que estaba con amigos, con mi suegra que no era mi suegra y mi marido que no era mi marido. Y hará un año que la mala noticia, rompió las risas de los chistes familiares. A la hora del rosario, acompañado de todos, dormía por fin.
Esta mañana he visto de nuevo su sonrisa completa que de feliz, emociona y he cambiado de sentimiento a la alegría melancólica por el recuerdo de la clarividencia de un santo.

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